
Como el verano, como las Navidades, Eurovisión vuelve cada año con su dosis de angustiosa felicidad. Es de esos acontecimientos que te llevan a preguntarte cosas importantes: ¿para qué vivimos?, ¿adónde se dirige la humanidad?, esas cosas. No voy a hablar de D’Nash (Ver Video), los representantes españoles, y su ‘honroso’ 20° puesto. No. La gloria se la merece la ganadora, una tal Marija Serifovic que dice haber nacido en Serbia, y que al parecer ganó gracias al apoyo de las ex repúblicas balcánicas. En media Europa hablan de ‘tongo matemático’, que la verdad no sé qué es, salvo que se refieran a las victorias de Bush en las elecciones de Estados Unidos. Lo verdaderamente importante es que Marija tiene menos glamour que Aznar (José María) con melena, y que su canción es aproximadamente la misma que suena cien veces en cualquier radio melódica. Vean, vean:
(http://www.youtube.com/watch?v=3jrL4FZXDu8)



